Mariana de Marco

Cómo es Mariana

  • Nombre completo Mariana de Marco
  • Edad 43 años
  • Estado civil Divorciada
  • Nacionalidad Española

«Mariana de Marco era Juez de Primera Instancia e Instrucción en una población cántabra de importancia. Había sido una abogada de éxito en un bufete del que ella y su marido eran socios hasta que el divorcio la dejó fuera y hubo de empezar de nuevo. Después, exhausta tras unos años de vida agitada, tanto en lo personal como en lo profesional, decidió entrar en la judicatura, harta del ejercicio de la abogacía. Su intención era acabar ejerciendo un día como titular de un Juzgado de lo Penal, pues el Derecho Penal era no sólo su especialidad sino su verdadera vocación, y así fue como aprovechó un buen currículo en coincidencia con la oportunidad abierta a profesionales de prestigio por la vía del tercer turno.

A sus cuarenta y tres años, Mariana era una Juez que comenzaba a ser apreciada por su dedicación, diligencia y eficiencia. Alta, de figura atlética y voz profunda, no sólo llamaba la atención por su aspecto sino también por la marcada expresión de determinación que emanaba de ella. Sus grandes ojos castaños, que destacaban vivamente en el rostro, ofrecían un dulce contraste con el resto de su físico y quizá esa mezcla fuera lo que le concedía su atractivo. Se había dejado crecer la melena, del mismo color de los ojos, hasta los hombros. La cara más bien redondeada, el cuello airoso, las orejas pequeñas y pegadas a la cabeza, y una mirada cálida y un punto desafiante a la vez concluían en una especie de gallardía femenina con un toque de misterio. No era lo que se dice una mujer guapa, verdaderamente guapa, pero en cambio respondía bien a lo que los castizos llaman una mujer de bandera. una mujer alta y de complexión fuerte, pero bien proporcionada, que se movía con una sugerente mezcla de gracia y seguridad.

Nadie dudaría, al verla, de que se trataba de una persona de carácter a la que no le faltaba un toque de delicadeza; esta mezcla era la que le daba un encanto singular porque no era una mujer de facciones regulares ni ortodoxas, un canon de belleza, pero irradiaba personalidad.»

  • Curiosidades
En segundo de Facultad se celebró una vez un concurso de partes del cuerpo que tuvo gran éxito entre los estudiantes. Mariana hubiera preferido en aquel entonces ganar en la especialidad de culos, que era lo que más se cotizaba, pero en cambio recibió el premio a los ojos más grandes, por lo que también fue muy vitoreada.

En El cadáver arrepentido se utilizan unos versos del Amor de Poeta de Schumann, originales de Heinrich Heine y traducidos por Ángel Carrascosa. También los versos de la canción La paloma de S. de Yradier.

Whisky con soda: «Ahora estaba en el salón, sentada en su butaca favorita. Mi enemigo mortal reposaba abierto boca abajo sobre la consola, por esa manía suya de no utilizar marcapáginas; toda la diligencia que ponía en los asuntos del Juzgado se convertía en desorden y pereza en su casa. Decidió prepararse una copa, un whisky con soda, como de costumbre. Al final de cada tarde, por avanzada que estuviera, se sentaba a leer y se preparaba un whisky con soda».
  • Lecturas
En el hotel donde se aloja durante la boda de El cadáver arrepentido, Mariana de Marco lee una novela corta de Willa Cather, Una dama extraviada. Más tarde, en su domicilio, lee Mi enemigo mortal, también de Willa Cather. En general es una gran lectora de la novela del siglo XIX, que ella extiende, como límite, hasta Joseph Conrad; pero también lee novelas del siglo XX, como las de Willa Cather o Eudora Welty.

«Como Mariana de Marco era una ferviente lectora y no desdeñaba la novela gótica, no le costaba mucho dejar volar la imaginación hacia el escenario de una historia insepulta y suspendida en el tiempo».

Durante La muerte viene de lejos, está leyendo Tess, la de los d'Uberville, de Thomas Hardy. Es uno de sus autores favoritos.
  • Gustos musicales
En El cadáver arrepentido escucha los lieder de la colección Amor de poeta de Schumann en la voz de Fischer-Dieskau acompañado por Eschenbach. «Era una de sus piezas favoritas. Mariana acostumbraba a llevar cintas en el coche siempre que salía de viaje, pero también viajaba con su reproductor portálil de CDs para los tiempos muertos en el alojamiento donde se encontrara, como esta noche en el hotel». Aprecia la música clásica en general, pero siente especial debilidad por la voz humana y el piano. Schubert y Chopin son dos compositores predilectos. Su cantante favorita es Kathleen Ferriers.

«A menudo escuchaba también música clásica y, en ocasiones, algo de jazz; no cualquier jazz sino sólo un período muy específico: le gustaba el entorno de Ellington, el Duque y cualquiera de sus músicos. Cuando trabajaba en el bufete, un cliente le había regalado un long play titulado Everybody knows Johnny Hodges y de ahí arrancaba todo. Lo conservaba aún, junto con otros muchos vinilos que ya se habían convertido en una rareza, pero ahora sólo compraba discos compactos. Con la música no podía acompañar la lectura, pues se quedaba embebida en ésta y no era consciente de aquélla, de manera que en esos casos la usaba como ruido de fondo, porque era agradable detenerse en un párrafo o una escena que le llamaba la atención y encontrarse de pronto sorprendida por una música familiar. Cuando quería escuchar música dejaba la lectura a un lado. Música y lectura. También escuchaba boleros y música melódica de esa clase».
  • Pasado
En No acosen al asesino, el narrador la describe con estas palabras: «Aún no había cumplido los cuarenta años y, desde luego, no pasaba inadvertida». También en esa novela nos cuenta algo sobre su divorcio: «Por fortuna, no tenía hijos. En eso reconocía tanto su sensatez como la frialdad inicial de su ex marido por la causa de la paternidad. Luego, cuando él llegó incluso al extremo de exigirle que cambiase de bufete porque no eran compatibles ni en su vida privada ni en el mismo bufete, se agradeció profundamente su sensatez, pues quizá con un hijo, o dos, no hubiera sido capaz de cortar por lo sano, abandonar el lugar de trabajo que ambos habían compartido con los otros dos compañeros de su ex marido y decidir su destino».
  • Futuro
En El cadáver arrepentido podemos leer: «¿Cuánto tiempo le quedaría aún a ella en aquel Juzgado? Existía una posibilidad de pasar a lo penal en exclusiva, por medio de exámenes de especialización, y estaba resuelta a intentarlo. En todo caso, la villa la ahogaba y tampoco deseaba llegar a una Audiencia Provincial demasiado tarde. Entre sus aspiraciones no estaban las altas esferas de la Magistratura, se conformaba por de pronto con ser titular de un Juzgado de lo Penal, que era su vocación y a lo que había dedicado su vida profesional como abogada antes de que el divorcio la obligara a dejar el bufete en el que participaba junto con su marido y otros socios». También encontramos estas palabras: «Aunque apreciaba mucho aquellos paisajes y aquella tierra, su educación urbana y sus gustos la empujaban en otra dirección».
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres