Desde “Romanticismo” (2001), la gran novela de Manuel Longares, no había leído una obra tan buena sobre ese periodo histórico y la generación de españoles que coincide con la del autor.
El amor verdadero es la mejor novela de Guelbenzu (1944), uno de los mejores novelistas españoles de nuestro tiempo. En sus páginas confluyen temas, técnicas y personajes tratados por el autor madrileño en obras anteriores.
“Quien no arriesga, no pasa la mar”. Era la frase con la que a menudo un viejo marinero de Asturias concluía sus relatos: jugosos recuerdos de aventuras en aguas cántabras o atlánticas.
Al paso que va, a J. M. Guelbenzu le va a resultar difícil seguir justificando que sus novelas del género criminal vengan firmadas con las iniciales de su nombre.
Esta novela es un admirable ejemplo de cómo se plantea una intriga policíaca con un crimen inicial que en su primer análisis parece muy fácil de resolver pero que, poco a poco, va descubriendo nuevos hallazgos, revelaciones e imaginativas hipótesis.