Pocas novelas hay en la literatura norteamericana del siglo XX que puedan medirse con ésta. Para nuestra desgracia como lectores, es novela única de su autor, si exceptuamos una nouvelle titulada The morning watch.
Ferrara es una bella ciudad provinciana del norte de Italia, situada al nordeste de Bolonia y perteneciente a la región de Emilia-Romagna. En el medievo perteneció a la familia Este, como lo confirma la imponente presencia del Castello Estense.
Artículo publicado en Heraldo de Aragón el 15 de marzo de 2007 y premaido en noviembre de 2007 con el VIII Premio Periodístico sobre Lectura convocado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
Por fin se empieza a publicar en España la obra narrativa del ucraniano Yuri Andrújovich, uno de los escritores más notables surgidos a finales del pasado siglo.
En Vinieron como golondrinas, William Maxwell se ocupaba del tema del vacío que crea la muerte de la madre en una familia y lo hacía desde los sentimientos de un niño, lo que la convertía también en una novela sobre la infancia y la adolescencia.
Desde Elizabeth Costello, el surafricano J. M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940) parece haber abandonado su antiguo estilo cercano al realismo para indagar en esas formas de expresión narrativa que incorporan elementos de la realidad o de otros géneros (el ensayismo, por ejemplo, que también él practica directamente) a la narración propiamente dicha.
Bearn o la sala de les nines es, sin lugar a dudas, la obra maestra de Llorenç Villalonga. Se publicó por vez primera en castellano (y no en catalán) en el año 1956, pero lo cierto es que en su primera edición pasó casi inadvertida.
Ahora que con tanto éxito los lectores buscan lo terrorífico, cuanto más gore, mejor, no es mal momento para regresar a uno de los más grandes autores de relato fantástico y de terror.
Esta es la historia de un hombre que sobrevivió al desplome de las torres gemelas y de su esposa. Es una historia circular que comienza en el momento en que el hombre escapa de la torre y termina justo un minuto antes.
En su anterior novela publicada (No es país para viejos, Mondadori) McCarthy sorprendía por la depuración a que había sometido a su estilo narrativo y por la brevedad y concisión del relato; entonces aventuramos que no se trataba de un cambio ocasional sino que auguraba una próxima travesía literaria en un barco de gran calado y aquí lo tenemos.